Un Dolç Univers

Rincones dulces:Edimburgo

Las vacaciones casi han terminado, pero tras pasar unos días en tierras escocesas os dejo algunos rinconcitos dulces que he podido conocer allí, pues imagino que tardaré en volver… Edimburgo es un paraíso dulce. Sus bakerys son estupendas y sus dulces una delicia…Da gusto pasear por esas calles llenas de historia y de preciosos escaparates.

En una de las calles más céntricas de Edinburgo se encuentra Bibi’s Bakery, de la que destacaría su cuidada decoración y sus llamativos escaparates. Aquí probé un cupcake que me pareció EXCELENTE (sí, y con mayúsculas), es el mejor cupcake que probé en Escocia. Quería algo sencillo y la verdad es que no me defraudó aquel vanilla cupcake con buttercream de vainilla y relleno de frambuesa. En un princio pensé que quizá me había excedido en la vainilla, pero si volviera a Edimburgo repetiría sin dudarlo!! Por cierto, también visité St Andrews y tienen otra tienda allí, en el 131 de South Street y otra en School Hill en Aberdeen por si os acercais por allí.

La calle donde se encuentra Bibi’s Bakery en Edimburgo cambia de nombre en aproximadamente la mitad de su trayecto pasando a llamarse Dundas Street. Allí se encuentra otra preciosidad: Cuckoo’s Bakery!! Había visto algunas fotos en internet antes de ir hasta allí, pero no le hacían justicia! El local es una monada y está lleno de detalles que hacen referencia al clásico reloj de cuco del que procede su nombre: un mueble en forma de reloj de cuco cuelga en la pared, los platos y tazas tienen dibujados mini-relojes de cuco… Como curiosidades hacen un descuento de un 10% a todo aquel que vaya a comprar cupcakes por encargo llevando su propio transportador!Me pareció una original idea en tiempos de crisis, y vi a varias personas que fueron a por pedidos con su transportador bajo el brazo. Entré en esta bakery con ganas de degustar un trozo de tarta pero para mi sorpresa no tenían y, de hecho, sus estanterías estaban prácticamente vacías! 🙁 Así que opté por un mini-cupcake de red velvet acompañado de un delicioso capuccino. El sabor del frosting era espléndido, sin pasarse de dulce. Me pareció en general una cucada de lugar, incluso los aseos, con unos azulejos multicolor muy CUCOS!

Paseando por una calle  llena de restaurantes con terraza, Rose Street, encontramos la Patisserie Valerie. De entrada me pareció una pastelería bastante clasicona y yo seguía en busca de un buen trozo de tarta… De repente vi en el escaparate una bandeja de cupcakes, y pensé: «po-ya-que…» (que es lo que nos dicen la mayoría de clientes del hospital cuando vienen a urgencias: po-ya-que-toy-aquí… vengo a que me vean de urgencia… 🙁 ). El cupcake me defraudó considerablemente. La masa estaba seca y el frosting de chocolate era desastroso. Estaba un poco empachada y aquella argamasa que quedó impactada en mi esófago no ayudó… Fue imposible terminarlo.

El último día de ruta por Edimburgo hubo una parada obligatoria en el «Edinburg castle», con comida en un restaurante de cuyo nombre no consigo acordarme, pero de postre decidí probar un carrot cake. Su sabor era fantástico, especiado y con el dulzor justo. Me encantó, y ni siquiera me paré a hacer foto…no quedaron ni las migas. Tras partir hacia St Andrews no pensé que encontraría más rincones dulces a lo largo del viaje, pero me equivocaba. Encontré dos rinconcitos más muy acogedores y llenos de azúcar! Uno estaba justo en St Andrews. Se trata de Fisher& Donaldson.  De repente vi un pastelito de hojaldre con unas fresas que decían cómeme… Y cayó! Fue una dulce merienda y el lugar me sorprendió por sus delicias de chocolate (pura artesanía), sobretodo me chiflaron unos zapatitos de chocolate hiperrealistas así como una tarta que había encargado una abuelita nonagenaria.

Cuando el viaje rozaba su fin y paseando cerquita de un lago en Oban de repente vimos una enorme chocolatería, donde había un poco de todo, desde dulces hasta un cantautor con guitarra tocando dentro del local… Había unas tartas de boda espléndidas y POR FIN allí encontré un pedazo de tarta riquísima: una tarta «lemon drizzle», que era húmeda por dentro y estaba recubierta por una capa de azúcar que le aportaba un toque ácido. Me supo muy rica y me costó reservarla para el desayuno del día siguiente, pues el «continental breakfast» del hotel dejaba bastante que desear…Para el camino de vuelta a casa me llevé unas piruletas de chocolate y nubes, que duraron poco.

A pesar del mal tiempo casi diario Escocia esconde dulces rincones que invito a todo el mundo a descubrir! Y por si no vuelvo creo que cumplí mi cupo dulce por una temporada…

Rincones dulces:Edimburgo

Las vacaciones casi han terminado, pero tras pasar unos días en tierras escocesas os dejo algunos rinconcitos dulces que he podido conocer allí, pues imagino que tardaré en volver… Edimburgo es un paraíso dulce. Sus bakerys son estupendas y sus dulces una delicia…Da gusto pasear por esas calles llenas de historia y de preciosos escaparates.

En una de las calles más céntricas de Edinburgo se encuentra Bibi’s Bakery, de la que destacaría su cuidada decoración y sus llamativos escaparates. Aquí probé un cupcake que me pareció EXCELENTE (sí, y con mayúsculas), es el mejor cupcake que probé en Escocia. Quería algo sencillo y la verdad es que no me defraudó aquel vanilla cupcake con buttercream de vainilla y relleno de frambuesa. En un princio pensé que quizá me había excedido en la vainilla, pero si volviera a Edimburgo repetiría sin dudarlo!! Por cierto, también visité St Andrews y tienen otra tienda allí, en el 131 de South Street y otra en School Hill en Aberdeen por si os acercais por allí.

La calle donde se encuentra Bibi’s Bakery en Edimburgo cambia de nombre en aproximadamente la mitad de su trayecto pasando a llamarse Dundas Street. Allí se encuentra otra preciosidad: Cuckoo’s Bakery!! Había visto algunas fotos en internet antes de ir hasta allí, pero no le hacían justicia! El local es una monada y está lleno de detalles que hacen referencia al clásico reloj de cuco del que procede su nombre: un mueble en forma de reloj de cuco cuelga en la pared, los platos y tazas tienen dibujados mini-relojes de cuco… Como curiosidades hacen un descuento de un 10% a todo aquel que vaya a comprar cupcakes por encargo llevando su propio transportador!Me pareció una original idea en tiempos de crisis, y vi a varias personas que fueron a por pedidos con su transportador bajo el brazo. Entré en esta bakery con ganas de degustar un trozo de tarta pero para mi sorpresa no tenían y, de hecho, sus estanterías estaban prácticamente vacías! 🙁 Así que opté por un mini-cupcake de red velvet acompañado de un delicioso capuccino. El sabor del frosting era espléndido, sin pasarse de dulce. Me pareció en general una cucada de lugar, incluso los aseos, con unos azulejos multicolor muy CUCOS!

Paseando por una calle  llena de restaurantes con terraza, Rose Street, encontramos la Patisserie Valerie. De entrada me pareció una pastelería bastante clasicona y yo seguía en busca de un buen trozo de tarta… De repente vi en el escaparate una bandeja de cupcakes, y pensé: «po-ya-que…» (que es lo que nos dicen la mayoría de clientes del hospital cuando vienen a urgencias: po-ya-que-toy-aquí… vengo a que me vean de urgencia… 🙁 ). El cupcake me defraudó considerablemente. La masa estaba seca y el frosting de chocolate era desastroso. Estaba un poco empachada y aquella argamasa que quedó impactada en mi esófago no ayudó… Fue imposible terminarlo.

El último día de ruta por Edimburgo hubo una parada obligatoria en el «Edinburg castle», con comida en un restaurante de cuyo nombre no consigo acordarme, pero de postre decidí probar un carrot cake. Su sabor era fantástico, especiado y con el dulzor justo. Me encantó, y ni siquiera me paré a hacer foto…no quedaron ni las migas. Tras partir hacia St Andrews no pensé que encontraría más rincones dulces a lo largo del viaje, pero me equivocaba. Encontré dos rinconcitos más muy acogedores y llenos de azúcar! Uno estaba justo en St Andrews. Se trata de Fisher& Donaldson.  De repente vi un pastelito de hojaldre con unas fresas que decían cómeme… Y cayó! Fue una dulce merienda y el lugar me sorprendió por sus delicias de chocolate (pura artesanía), sobretodo me chiflaron unos zapatitos de chocolate hiperrealistas así como una tarta que había encargado una abuelita nonagenaria.

Cuando el viaje rozaba su fin y paseando cerquita de un lago en Oban de repente vimos una enorme chocolatería, donde había un poco de todo, desde dulces hasta un cantautor con guitarra tocando dentro del local… Había unas tartas de boda espléndidas y POR FIN allí encontré un pedazo de tarta riquísima: una tarta «lemon drizzle», que era húmeda por dentro y estaba recubierta por una capa de azúcar que le aportaba un toque ácido. Me supo muy rica y me costó reservarla para el desayuno del día siguiente, pues el «continental breakfast» del hotel dejaba bastante que desear…Para el camino de vuelta a casa me llevé unas piruletas de chocolate y nubes, que duraron poco.

A pesar del mal tiempo casi diario Escocia esconde dulces rincones que invito a todo el mundo a descubrir! Y por si no vuelvo creo que cumplí mi cupo dulce por una temporada…


Imprimir Receta

¿Te gusta esta receta? Compartir con sus amigos!


2 Comentarios

  1. Tania Armengol Puig - 23 agosto, 2012, 13:34 -

    Marta, un reportatge fantàstic, impresionant.Encara que a mi no m’agrada el mal temps, M’has fet venir ganes d’anar-hi!!!

    Responder a este comentario

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2012 Un Dolç Univers. producido por Tenerife Blogger.